
¿Por qué se agrieta el vidrio? (Y cómo arreglarlo realmente)
¿Alguna vez ha ocurrido que un trozo de vidrio se rompiera durante el proceso de recocido? Es frustrante. Por lo general, esto sucede porque la superficie exterior del vidrio se calienta mucho más rápido que su núcleo. Como resultado, se generan tensiones térmicas internas que hacen que el material se rompa. La mayoría de las personas intentan solucionar este problema aumentando la potencia de las lámparas de infrarrojo. Pero el problema es que esas lámparas emiten una amplia gama de energía, la cual el vidrio simplemente ignora o refleja. Así, se pierde energía y el vidrio sigue agrietándose.
Elegir la “frecuencia” adecuada
No creemos en simplemente usar una gran cantidad de energía para resolver el problema. Eso solo conduce al desastre. En lugar de eso, analizamos los aditivos presentes en el vidrio: aquellos que le dan color o lo hacen más resistente. Cada uno de esos aditivos tiene su propia “huella” en el espectro infrarrojo. Es un punto específico donde realmente quiere absorber calor. Si la lámpara emite luz a 2.0 micras, pero el aditivo está en 3.5 micras, la energía simplemente se desvía de la superficie del vidrio. Es como intentar abrir una puerta con la llave incorrecta. Nosotros personalizamos los materiales y recubrimientos de las lámparas para ajustar esa frecuencia. Cuando alineamos el pico de emisión de la lámpara con el pico del aditivo, el calor llega realmente al interior del vidrio. La diferencia entre la temperatura de la superficie y la temperatura del núcleo disminuye, y así se evitan las grietas.
Los sacrificios necesarios
Para ser honestos, esto no es una solución mágica. Cuando reducimos el espectro de emisión para alcanzar ese punto óptimo, perdemos esa intensidad de energía que obtenemos de las lámparas halógenas baratas. Podrías notar una disminución en el flujo de radiación total. No es un problema grave, pero significa que tendrás que ajustar algunas cosas. Quizás tengas que reducir la velocidad de la cinta transportadora o añadir más lámparas para mantener los niveles de producción adecuados.
Hacer que funcione en la práctica
Si deseas implementar este sistema, comenzamos analizando la composición química del vidrio. Primero, determinamos su curva de absorción, y luego diseñamos la lámpara para que se adapte perfectamente a ella. El resultado es una distribución más uniforme del calor, y menos desperdicio de material. Un consejo rápido: asegúrate de que tus sensores estén calibrados para la longitud de onda específica que utilizamos. Si no lo están, tu circuito PID leerá una temperatura incorrecta de la superficie, y volverás al punto de partida.