
Deje de arriesgar sus lotes de vidrio
Si alguna vez ha usado un horno para procesar vidrio en lotes, sabe bien cuán frustrante es el problema de las variaciones en la calidad del vidrio producido. Es una pesadilla. Sacas un lote y está impecable. Pero el lote siguiente ya presenta defectos o distorsiones.
¿Por qué? Porque el calor no llega al vidrio de la misma manera cada vez.
Piénselo: si una lámpara emite 1200 W, pero la que está justo al lado solo emite 1100 W, entonces habrá zonas frías en el vidrio. En el proceso de recocido, esas pequeñas diferencias de temperatura determinan si el producto final será perfecto o simplemente basura.
Cómo lograr un calor uniforme
La clave para solucionar este problema está en los detalles relacionados con las lámparas. La mayoría de las lámparas estándar tienen una gran variabilidad en su potencia. Para evitar esto, ajustamos las especificaciones del filamento de tungsteno y del revestimiento de cuarzo.
Al utilizar lámparas de cuarzo de alta calidad, mantenemos la potencia dentro de un rango más estrecho. Así, cada tubo emite la misma cantidad de energía. No importa dónde se encuentre el vidrio en el horno: el calor llegará de manera uniforme. Ya no hay necesidad de adivinar.
Ventajas y desventajas del cuarzo
Usamos cuarzo porque puede soportar cambios bruscos de temperatura sin romperse. Además, estas lámparas utilizan radiación infrarroja de onda corta. En otras palabras, el calor penetra en el vidrio mucho más rápido que con aire caliente tradicional. Esto acelera el proceso de recocido.
Pero aquí está el problema: el cuarzo es frágil. Si algún brazo mecánico golpea un tubo, o si alguien toca el vidrio con dedos grasosos, esa lámpara se quemará rápidamente en ese punto. Es necesario mantener el entorno limpio y asegurarse de que los soportes de montaje sean sólidos, para que nada vibre.
Qué beneficios esto trae
Cuando la potencia de calor es constante, su trabajo se vuelve mucho más fácil. Ya no tiene que adivinar cuánto tiempo debe durar el proceso de recocido. No tiene que confiar en la intuición del operario o en su suerte. Simplemente puede confiar en los ajustes PID.
El resultado: la tasa de rechazo disminuye. La calidad del producto se mantiene constante, desde el primer pedazo hasta el último. Simplemente funciona.