
Calentar las zonas húmedas sin problemas Seamos honestos: los vestuarios y las áreas húmedas son lugares difíciles de calentar. Si intentas usar un calentador convencional, en realidad solo estás perdiendo dinero. Esos calentadores intentan calentar el aire, pero en un vestuario con corrientes de aire por todas partes, ese calor desaparece rápidamente. Por eso optamos por los calentadores de ondas infrarrojas de corto alcance. En lugar de intentar calentar el aire, estos calentadores actúan directamente sobre las personas y las superficies. Es una experiencia completamente diferente. Manejo de la humedad El agua y la electricidad son una combinación peligrosa. En un gimnasio o spa húmedo, la condensación es algo inevitable. Para evitar que ocurran cortocircuitos o que las piezas se oxide, estos dispositivos cuentan con un grado de protección IP55. En términos sencillos: hemos sellado el chasis con juntas resistentes y hemos utilizado cables que no se ven afectados por la humedad. Puedes rociarlos con agua desde casi cualquier ángulo, y seguirán funcionando sin problemas. Se trata de tener tranquilidad al utilizarlos. Calor instantáneo A nadie le gusta temblar en un vestuario mientras espera a que el radiador eléctrico funcione. Esos calentadores antiguos tardan mucho en calentarse. Estas lámparas de infrarrojos son diferentes. Llegan a su temperatura de operación en segundos. Es como encender un interruptor: sientes el calor de inmediato. La física es simple: emiten ondas que el cuerpo absorbe. Así, obtienes un espacio cálido de forma instantánea, sin necesidad de calentar cada centímetro cúbico del aire en la habitación. Aspectos prácticos Puedes colocarlas en el techo o en las paredes, lo cual es genial, ya que mantienen el suelo libre de objetos innecesarios. Solo hay algo que debes tener en cuenta: cuando se encienden, consumen mucha energía. Por eso, es importante que tengan su propio circuito eléctrico. Otra cosa importante: las ondas infrarrojas son direccionalas. Si te encuentras “en la sombra” de algo, no sentirás el calor. Debes colocarlas de manera inteligente para evitar zonas frías en la habitación. Tampoco exageres con la potencia de la lámpara. De lo contrario, las personas que se encuentren justo debajo de ella sentirán mucho calor. Generalmente, recomendamos utilizar un atenuador o un sensor térmico para que el calor se ajuste según quién esté en la habitación.